BIFAR 140

[6] COF Huesca Quiero destacar el esfuerzo del Gobierno Central que, a pesar de las presiones, considera que los test deben seguir en las farmacias por el valor añadido que damos en nuestra dispensación Antígenos Aprovecho este artículo para explicar las sensaciones vividas antes, durante y después de que se fijara el precio a las pruebas de antígenos. Algo que desde sus inicios solicitamos para que no nos pasara lo que pasó. Que, por experiencia, teníamos con las mascarillas. Gracias a la buena labor de todos y la gran colaboración de las oficinas de farmacia con la Atención Primaria de nuestra comunidad, en agosto, el Gobierno de Aragón nos autorizó para la venta y realización de dichas pruebas. Además, habilitó a los farmacéuticos a notificar los resultados, a través de su plataforma digital, tal y como estaban haciendo hasta ese momento los laboratorios de análisis. Además de facilitar el certificado de las pruebas de antígenos realizadas en las farmacias, confían en nosotros para que los pacientes puedan acudir a la farmacia a retirar su pasaporte COVID. En este caso, las farmacias aceptamos pues sentíamos la presión que se estaba dando en los centros de salud cuando los pacientes tenían que retirar el PIN. Si la Atención Primaria es fluida, mejora y facilita la labor de las farmacias, por eso, teníamos que colaborar. En ese punto, estaba toda la sanidad, en estrecha colaboración interprofesional. En nuestro caso, el reconocimiento por nuestros compañeros sanitarios era positivo. Pero esto sólo pasaba en Aragón. Cuando se extendió por todo el territorio nacional y el mensaje pasó a ser que los ciudadanos tenían que autodiagnosticarse en casa y nos trasladaban la responsabilidad de notificarlo, incluso de solicitar la baja. Sin previsión por parte del ejecutivo ni de fechas ni de si había stock suficiente para la demanda que habría. Vísperas de unas fechas muy señaladas. Entonces, en ese momento, el precio del test pasó a ser relevante. Normal. Se compara, se difunden las diferencias de unos sitios a otros, incluso se anuncia el precio de dichas pruebas en los supermercados de otros países de Europa. Justificamos esa diferencia por los desabastecimientos, la intromisión de importadores de fuera del canal sanitario, ¿por qué no confiamos en nuestros laboratorios o en nuestra distribución? Estos están día a día apoyándonos y en el primer tropiezo, nos aventuramos a importadores desconocidos para nosotros. Quiero destacar el esfuerzo del Gobierno Central que, a pesar de las presiones, considera que los test deben seguir en las farmacias por el valor añadido que damos en nuestra dispensación. Entonces pasamos de ser los sanitarios de confianza, los “solucionadores” de muchos de los problemas de la población a recibir una campaña de desprestigio, acusándonos de falta de ética profesional, por todos los medios de comunicación, sin precedentes. Pasamos de estar muy considerados por la población, el resto de los sanitarios, la administración, la prensa y la opinión en general a considerarnos unos mercantilistas poco profesionales que sólo nos mueve el dinero. Los ataques fueron sangrantes desde los medios de comunicación y en las propias farmacias. Todo lo construido en esta pandemia se desvanecía en un momento y los colegios veíamos peligrar todo lo que llevamos en marcha con las administraciones. Por culpa de cuatro. Hay que reconocer que tal como saltó todo a la calle, se silenció. Esto no pasa por casualidad. Esto se consigue porque la mayoría hacemos muy bien nuestro trabajo y, además, tenemos un Consejo General fuerte. Se fija un precio y se acabó el problema. Bueno, el problema se traslada a los que tenían mucho stock. No voy a entrar a valorar el precio final, cuando el Ministerio, la semana anterior los compra más caros. Una vez más, de risa. Por recordar algo cómico, fue la salida en medios de comunicación del Consejo de Enfermería y su brazo sindical, diciendo que fueron ellos los que provocaron que se fijara el precio. n Ángel Manuel Mas Farré Presidente del COF de Huesca

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