BIFAR 149

14 Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid, Rosa Navarro Bonilla descubrió muy pronto, antes incluso de licenciarse, una vocación que marcaría su carrera: la ortopedia. En una época en la que su papel dentro de la oficina de farmacia apenas se intuía, supo reconocer su potencial y abrir camino para toda una generación de profesionales. Vocal de Ortopedia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza durante 15 años, en 1992 fundó la Asociación de Farmacéuticos Ortopédicos de Aragón (AFORA), desde la que impulsó la presencia del farmacéutico en órganos clave de evaluación y regulación. A lo largo de más de 40 años de trayectoria en la industria, la docencia y la farmacia comunitaria, Rosa Navarro ha demostrado que la ortopedia no es un complemento, sino una herramienta de cercanía, autonomía y calidad de vida para los pacientes. Como Colegiada Distinguida, comparte con BIFAR su recorrido, sus aprendizajes y cómo ve el futuro de la profesión. Rosa, cuando recibiste la noticia de que serías Colegiada Distinguida, ¿qué fue lo primero que pensaste? Me emocioné mucho. Sin duda fue uno de los momentos más emotivos de mi larga vida profesional. Todos los premios son buenos, pero cuando los recibes de tus compañeros todavía tienen más valor. Con tantos años de trayectoria, ¿hay algún recuerdo o etapa que guardes con especial cariño? Todas las etapas tienen su encanto y todas las he vivido con mucha pasión. Pero en mi época de vocal de ortopedia, la puesta en marcha del RD 414/1996 fue una época muy intensa; me recorrí muchos Colegios de Farmacéuticos de España explicando estos cambios en la legislación española. Fue muy enriquecedor. ¿Qué te atrapó de la ortopedia porque decidiste seguir este camino dentro de la farmacia? Un año antes de acabar la carrera comencé a trabajar en laboratorios Plaza Caldeiro/Milo. Ellos fueron los que me iniciaron en el mundo de la ortopedia. Al año siguiente cuanto acabé farmacia me ofrecieron el puesto de manera indefinida. Ellos trabajaban con la marca americana Futuro, de la que aprendí muchísimo. Sobre todo, me enganchó el margen de adaptación que ofrecía la ortopedia. Hoy día hay muchos productos seriados, pero en aquella época todo era más artesanal; recuerdo, por ejemplo, cuando adapté una media de compresión decreciente de pierna para un linfedema de brazo, ya que no disponíamos de mangas. O la primera vez que coloqué una prótesis mamaria de silicona a una paciente después de una mastectomía. Comprobar la satisfacción de los pacientes con estas ayudas es algo indescriptible. Durante tus años como vocal, ¿hubo algún logro o avance que dijeras: “esto sí ha merecido la pena”? El curso de 120 horas sobre ortopedia que organizamos en el COFZ. Recuerdo que, para algunos compañeros que trabajaban en el medio rural, fue un auténtico descubrimiento. De pronto identificaban pacientes —como una señora encamada con numerosas úlceras— para la que por fin existían ayudas técnicas a su disposición. Cuando conoces estos recursos, puedes recomendar ortesis, prótesis y todo tipo de ayudas técnicas con criterio y seguridad. Siempre he tenido muy claro el enorme potencial que podía tener la ortopedia y que llevarla al medio rural solo era posible a través de los farmacéuticos. Formar AFORA, la Asociación de Farmacéuticos Ortopédicos de Aragón, fue otro gran logro. Cuando fundaste la Asociación de Farmacéuticos Ortopédicos de Aragón, ¿imaginabas el impacto que acabaría teniendo? En Portada BIFAR “La ortopedia y la farmacia forman un binomio natural que transforma la vida de los pacientes” El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza ha reconocido este año la trayectoria de Rosa Navarro Bonilla, pionera en la incorporación de la ortopedia a la oficina de farmacia y figura clave en su consolidación en Aragón COLEGIADA DISTINGUIDA 2025 Rosa Navarro.

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