29 BIFAR Recién graduada en el Doble Grado en Farmacia y Bioinformática por la Universidad San Jorge, Irene Puyó forma parte de una generación que integra ciencia y tecnología sin fronteras. También ha colaborado con el Grupo PACMI (Programa de Aseguramiento de Calidad del Medicamento Individualizado). Hoy, inicia su carrera profesional en el CIM con una mirada que combina datos, análisis y vocación asistencial. ¿Qué te llevó a estudiar Farmacia? Siempre me ha llamado la atención cómo la ciencia puede mejorar la vida de las personas, y estudiar Farmacia junto a Bioinformática me pareció la forma perfecta de unir mi interés por la salud, la tecnología y la investigación. ¿Qué esperas aportar al CIM? Una mirada fresca e innovadora, contribuyendo con una nueva perspectiva que combina el conocimiento farmacéutico con la bioinformática. Lo que más me motiva de esta etapa es la posibilidad de crecer y aprender junto a un equipo tan comprometido y sentir que cada día contribuimos a mejorar la calidad asistencial y el uso seguro y responsable de los medicamentos. Tu recomendación a los futuros farmacéuticos: Que no olviden que, ante todo, somos profesionales sanitarios de primera línea, y que trabajen siempre con intención de mejorar la calidad de vida del paciente. También, que no dejen de formarse y aprovechen la destreza de las nuevas generaciones con las tecnologías para potenciar tanto la calidad asistencial, como las áreas de desarrollo e innovación. Irene Puyó Iguaz “Quiero aportar una mirada fresca e innovadora, contribuyendo con una nueva perspectiva que combina el conocimiento farmacéutico con la bioinformática” Las farmacéuticas del CIM Irene Puyó, Marta Mesquida y Alba Abad.
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