BIFAR 149

30 BIFAR Ágora ✍ Daniel de María García Farmacéutico, no hay camino Ante este titular tan aciago, el celebérrimo Antonio Machado bien podría tratar de insuflar algo de esperanza añadiendo un ‘se hace camino al andar’. El farmacéutico es el profesional de la salud con estudios universitarios experto en la preparación, conservación, dispensación y uso adecuado de los medicamentos. Dejad trabajar al farmacéutico, otorgándole la confianza para liderar el campo en el que es el máximo experto. El farmacéutico está capacitado para realizar sustituciones de laboratorio, forma farmacéutica, tamaño del envase, etc., sin que por ello se vea alterada la prescripción del médico ni la seguridad del paciente. Ejemplos diarios en la farmacia española hay muchos: usuario que prefiere sobres y el médico le ha recetado comprimidos, usuaria alérgica a la lactosa y el laboratorio prescrito contiene este excipiente en su formulación, sin existencias de envase de 28 unidades pero disponibles dos de 14 unidades, etc. Dejando actuar al farmacéutico está demostrado que se mejora la adherencia del paciente al tratamiento, se reducen visitas a centros de salud y a las urgencias y, además, se ahorra dinero a la Administración. Respetad el trabajo del farmacéutico, no permitiendo que otros profesionales se apropien de sus funciones. ¿Por qué se permite a los veterinarios ser los únicos profesionales de la salud que venden medicamentos de prescripción que ellos mismos recetan? O las guardias. De manera general, la farmacia está obligada a realizar guardias (que no son remuneradas); muchas veces innecesarias e incluso deficitarias. En el mundo rural, una farmacia puede estar una semana entera de guardia, sin descanso. Si las guardias son una necesidad social, la Administración debe remunerarlas o, de lo contrario, si no lo son, deberían dejar de ser obligatorias. O el precio de los medicamentos. El pilar que sostiene a la farmacia comunitaria en España es (lamentablemente) el margen obtenido por las dispensaciones; un margen controlado por la Administración y que se reduce anualmente, poniendo en riesgo la viabilidad económica del servicio farmacéutico en algunos municipios. Por ejemplo, hace uno 20 años el ‘omeprazol 20 mg de 28 cápsulas’ valía 9,27€ (actualmente 2,42€), la ‘simvastatina 20 mg de 28 comprimidos’ 14,52€ (ahora 1,58€); la rosuvastatina de los 25,95€ en 2015 ha pasado a los 9,83€ actuales, la Lyrica de los 96,83€ en 2015 a 29,41€, el letrozol de los 166,06€ en 2008 a 92,10€, etc. Si la valoración de un profesional se asocia a la remuneración (y la Administración retribuye al farmacéutico únicamente con un margen), algo hay que cambiar para hacer sostenible la red de farmacias españolas. ¿Cómo? Nuestros vecinos franceses, Alemania, Holanda o Reino Unido, reciben una tasa por acto de dispensación, independiente del precio del medicamento; en Reino Unido tienen incentivos por cumplir con objetivos de calidad y seguridad clínica; en países como Francia, Australia, Suiza, Canadá, Dinamarca, Bélgica, etc., además del margen, se remuneran servicios que resultan útiles a la sociedad y suponen un ahorro al Estado. Sacad partido del farmacéutico. Somos el profesional sanitario más cercano y accesible a la población, con la formación y la capacidad para realizar muchas funciones que beneficiarían a la sociedad y ahorrarían dinero a la Administración. Además, en el entorno rural, la farmacia es vertebradora del territorio y un ancla que evita la despoblación. Un ejemplo: el programa ‘Pharmacy first’ en Reino Unido, donde el farmacéutico puede dispensar medicamentos de prescripción hasta para 7 afecciones comunes, resolviendo los casos más sencillos desde la farmacia y derivando al médico los más complicados. Para la administración británica resulta rentable porque se ahorran visitas innecesarias a los centros de salud y a las urgencias, se acortan las listas de espera, etc. Los farmacéuticos reciben una remuneración por acto de servicio, más un fijo según la cantidad mensual de intervenciones. En España se realiza la ‘indicación farmacéutica’, pero la Administración permite al farmacéutico menos opciones donde elegir al realizar este servicio y, sobre todo, no lo incentiva retribuyéndolo, pese a los beneficios que este servicio farmacéutico les representa. Otro ejemplo: utilizar la extensa red de farmacias para facilitar el acceso a la vacunación de la población, que ya se realiza en, al menos, 15 países europeos (como nuestros vecinos franceses y portugueses, éstos últimos pioneros desde 2007), Australia y en algunas zonas del continente americano. En estos países, como es lógico, se reconoce el trabajo realizado y se retribuye al farmacéutico por cada acto de vacunación. Poned en valor al farmacéutico. La sociedad demanda un papel más activo de las farmacias, como se refleja en el estudio de investigación ‘Importancia de las oficinas de farmacia únicas, ubicadas en municipios de menos de 500 habitantes’, premiado por la Real Academia Nacional de Farmacia, en el que se pone en valor la importancia que estas farmacias, ubicadas en núcleos tan pequeños, representan para sus usuarios, así como los problemas que su ausencia les ocasionaría. El estudio refleja que la población demanda más servicios en las oficinas de farmacia (cribados de enfermedades ocultas (cáncer de colon, SIDA,…), campañas de vacunación, realizar trámites burocráticos relacionados con la salud, etc.). También recoge que, en el medio rural, la desaparición de una farmacia implica al usuario más de 20 minutos de desplazamiento de media, con un coste promedio de 7,90€ por desplazamiento. En especial, la farmacia rural española, ese buque insignia de la capilaridad y equidad en el acceso al medicamento, referente mundial, debería cuidarse más. Farmacéuticos rurales que no alcanzan el salario mínimo mensual estipulado en el convenio, incluso farmacéuticos rurales que, durante el cuatrimestre invernal, donde muchos pueblos se vacían, no alcanzan ni tan siquiera el salario mínimo interprofesional fijado en España. Sacando partido a la farmacia con todo lo anterior, se alcanzaría una retribución digna para estos profesionales sanitarios, se mejoraría la calidad de vida de la sociedad y, en el cómputo global, se ahorrarían costes a la Administración. La farmacia tiene mucho que ofrecer, sólo es necesario valorarlo y ponerlo en marcha; porque se hace camino al andar… Gana la sociedad, gana la farmacia, gana la Administración. Ganamos todos. ¡Adelante! En las cartas debe constar la firma, el DNI, la dirección y un teléfono de contacto. Debe enviarse a cofzaragoza@cofzaragoza.org. La dirección se reserva el derecho a publicar, editar y cortar las cartas por razones de espacio y claridad. Se recomienda que no excedan las 100 líneas (5000 caracteres). Farmacéutico

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