En ciertos periodos, la Botica también dispensó medicamentos al público y a otras instituciones, como la Casa de la Galera y el Hospital de Convalecientes. Sin embargo, esta práctica estaba regulada y requería autorización. La Botica fue objeto de inspecciones periódicas por parte de la Sitiada y de Visitadores Reales, quienes evaluaban su funcionamiento, calidad de los medicamentos y cumplimiento de las normativas. Estas inspecciones garantizaban la calidad de los servicios y evitaban irregularidades. Azúcar, miel y carbón Los gastos de la Botica representaban un porcentaje bajo del presupuesto hospitalario, oscilando entre el 1,3% y el 3%. Los principales gastos incluían la compra de medicamentos, salarios del personal y productos como azúcar, miel y carbón. El azúcar era el producto más utilizado y representaba una parte significativa del gasto total. La Botica también se destacó por su labor formativa, impartiendo clases teóricas y prácticas a los mancebos y practicantes. Además, algunos Regentes realizaron investigaciones y publicaron trabajos científicos. Tras su destrucción y traslado en 1808 hasta el año 1837, el centro mantuvo su carácter de Hospital Real como en siglos anteriores, aunque las condiciones económicas y estructurales fueron extremadamente complicadas. A partir del año 1837 pasó a depender del ayuntamiento a través de la Junta Municipal de Beneficencia. Desde 1870 hasta el año 2000 dependió de la DPZ. La Farmacia continuó como servicio básico para el correcto funcionamiento del Hospital en su atención a los pacientes. La Farmacia se renovó en 1881 conservando dicha estructura hasta el presente. También se ha conservado el mobiliario, botamen, frascos, cajas, instrumentos, facturas e incluso libros y revistas farmacéuticas. Cabe destacar la importancia de los farmacéuticos que trabajaron durante este periodo en esta farmacia hospitalaria, alguno de los cuales desempeñó la presidencia del Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza. Todo ello se ha sistematizado, estudiado y catalogado tal y como se ha descrito brevemente. Un modelo de organización y eficiencia La Botica del Hospital de Nuestra Señora de Gracia es considerada como modelo de organización y eficiencia en la farmacia hospitalaria en sus seis siglos de existencia. Su historia refleja la evolución de la práctica farmacéutica y su importancia en el cuidado de los pacientes, así como su impacto en el desarrollo de la ciencia farmacéutica. La Botica de esta institución hospitalaria aparece muy cercana en conceptos, usos y funciones a los que existen y se practican en la actualidad. ■ 33 BIFAR Representación en la exposición de la antigua farmacia del Hospital. (El boticario) era responsable de los abejares o colmenas que tenía el Hospital en las afueras de la ciudad y que suministraba miel y cera para la farmacia y el hospital. Los académicos Ignacio Andrés y Carmen Palos explicaron el funcionamiento de la botica en el Simposio “Seiscientos años de historia sanitaria: el Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza”, un ciclo de dos días organizado por la Institución Fernando el Católico de la DPZ el pasado octubre.
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