1. Cuando el azúcar se nos fue de las manos Durante años, la diabetes tipo 2 se ha tratado —y, seamos sinceros, se sigue tratando en muchos sitios— como una simple cuestión de glucosa. Que si la HbA1c está alta, subimos metformina; si sigue alta, añadimos otro oral; si no baja, “pues ya le pondrán insulina”. Pero resulta que la historia no iba solo de azúcar, sino también de tuberías y bombas: de arterias, de corazón y de riñones. Así nació la estrategia CaReMe, un acrónimo que nos suena (en inglés) a “Cuidame”, a fórmula mágica, a deseo más que a farmacia, pero que en realidad resume tres piezas clave: Cardiovascular, Renal y Metabólica. Tres sistemas que, en el paciente diabético, están tan entrelazados que tratar uno sin mirar a los otros es como cambiar solo una rueda del coche cuando las demás van pinchadas. 2. ¿Qué propone exactamente CaReMe? El enfoque CaReMe no es un nuevo medicamento ni un eslogan de laboratorio. Es una forma de repensar la diabetes y de actuar de manera coordinada entre niveles asistenciales, donde el farmacéutico comunitario tiene más protagonismo del que solemos pensar. En esencia, propone tres ideas muy simples (y muy poderosas): Mirar más allá de la glucosa. La glucemia importa, sí, pero ya sabemos que normalizarla no siempre evita complicaciones cardiovasculares ni renales. Por eso CaReMe pone el foco en reducir el riesgo global del paciente, no solo el azúcar. Tratar precozmente y de forma integral. Cuanto antes abordemos el riesgo cardiovascular y renal, mejor. No esperar a que aparezca la insuficiencia cardíaca o la albuminuria para reaccionar. (Ya sabes: “más vale un inhibidor de SGLT2 a tiempo que un ingreso en cardiología a destiempo”). Colaborar en red. Médicos, enfermería, farmacéuticos comunitarios y hospitalarios, todos mirando al mismo paciente desde su prisma, pero con un objetivo común: preservar órganos y vida. 3. De la glucemia al órgano diana Uno de los grandes méritos de CaReMe es que nos ha recordado que la diabetes tipo 2 no empieza en el páncreas, sino en el sistema cardiovascular. Muchos pacientes debutan con hipertensión, dislipemia o sobrepeso años antes de que la glucosa se dispare. Por eso el modelo CaReMe considera tres “dianas” terapéuticas interconectadas: Ciencia y Salud ✍ José Ramón García Soláns Estrategia CaReMe en diabetes: un enfoque que nos devuelve al corazón (y al riñón) La estrategia CaReMe propone mirar más allá del control glucémico para abordar la diabetes tipo 2 desde una perspectiva integral: cardiovascular, renal y metabólica. Un cambio de paradigma que sitúa al farmacéutico comunitario como pieza clave. 42 BIFAR Farmacéutico comunitario Eje Objetivo principal Indicadores clave Tratamiento prioritario Cardiovascular Evitar eventos y fallo cardíaco HTA, LDL, insuficiencia cardíaca IECA/ARA-II, estatinas, iSGLT2, aGLP-1 Renal Preservar la función glomerular TFG, albuminuria IECA/ARA-II, iSGLT2, control de PA Metabólico Control glucémico y peso HbA1c, IMC, circunferencia abdominal Metformina, aGLP-1, iSGLT2, dieta y ejercicio En resumen: no hay control glucémico sin control cardiovascular y renal, y viceversa. Estadios del síndrome Cardio Reno Metabólico:
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