21 BIFAR nez, Mateos Lardiés, Nuño, Puchol/ Gracia, Ríos, Roncalés y Trigo). Coordinado por los farmacéuticos Javier Ruiz Poza, Santiago Andrés, Jesús Catalán y Pedro Bosqued, el libro ha sido editado por el Consejo de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Aragón. Durante la presentación, Ruiz Poza explicó que los dos principales objetivos de la obra son “rendir homenaje a nuestros predecesores y poner en valor una profesión ancestral”. 200 años de historia El libro también relata episodios clave de la historia farmacéutica aragonesa de los últimos 200 años, como los enfrentamientos con los drogueros en el siglo XIX, la creación de los colegios profesionales, la aparición de sociedades y cooperativas mayoristas, la implicación de la farmacia rural, la colaboración público-privada y la participación de los farmacéuticos en el antiguo Seguro Obligatorio de Enfermedad. “Desde entonces, somos parte esencial del sistema sanitario y uno de los pilares del Estado del bienestar. Y ahí seguimos, colaborando”, señaló Ruiz Poza. Por su parte, el farmacéutico Jesús Catalán destacó la figura del botánico turolense Francisco Loscos Bernal, perteneciente a una de las estirpes recogidas en el libro y que muy pronto dará nombre al renovado jardín botánico del Parque Grande José Antonio Labordeta. “En pleno siglo XIX y desde el ámbito rural, supo estar a la vanguardia de la investigación botánica, en contacto con universidades europeas, y trabajando en equipo con UNA PORTADA MUY ESPECIAL. Durante la presentación, Jesús Catalán, explicó por qué eligieron la medalla del Colegio del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza como imagen de la portada y contraportada del libro “Estirpes Farmacéuticas de Aragón”. Esta pieza singular fue creada en 1980 por el reconocido escultor aragonés Pablo Serrano, por encargo de la Junta de Gobierno entonces presidida por Jesús Maorad. La medalla, más allá de su belleza artística, encierra en su diseño y en su inscripción una profunda declaración de principios sobre la profesión farmacéutica. Grabadas en latín, las palabras “Ars cum natura ad salutem conspirans” —que se traducen como “Arte y naturaleza al servicio de la salud”— expresan la esencia misma de la farmacia: la unión del saber científico con los recursos naturales, en favor del bienestar humano. Este principio, vigente desde los orígenes de la profesión, se refleja también en otro de los símbolos presentes en la medalla: la serpiente enroscada sobre la copa. Una imagen ancestral que recuerda cómo incluso las sustancias más peligrosas pueden convertirse en remedios cuando se emplean con conocimiento, precisión y responsabilidad. Así lo entendían ya los médicos de antaño, que al prescribir fórmulas magistrales solían añadir en sus recetas la expresión “hágase según arte”. La elección de esta medalla como imagen de portada no es, por tanto, casual. Es un homenaje a la historia, al arte, y al compromiso inquebrantable de la farmacia con la salud. El libro también relata episodios clave de la historia farmacéutica aragonesa de los últimos 200 años Los coordinadores del libro, Jesús Catalán, Santiago Andrés, Javier Ruiz Poza y Pedro Bosqued junto a los representantes colegiales María José Villafranca (COF Teruel), Raquel Garcia (COF Zaragoza) , Alberto Altermir (COF Huesca), estos últimos en el centro.
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