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Escuelas rurales de salud mental Las escuelas rurales de salud mental son una iniciativa impulsada por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y parte de una campaña para acabar con los estigmas asociados a la patología mental. La iniciativa potencia la intervención farmacéutica en la detección de síntomas y la derivación al especialista, impulsando además el autocuidado. La salud mental ha cobrado relevancia en los últimos años, y los problemas emocionales y psicológicos afectan a personas de todas las edades, géneros y entornos. Sin embargo, en las zonas rurales, como las de Teruel, la atención y educación en salud mental sigue siendo un desafío con barreras estructurales significativas. La soledad, el aislamiento y las dificultades económicas pueden sumar considerablemente a otros factores más generales, el bienestar emocional de los habitantes de las zonas rurales donde a menudo, los recursos para el tratamiento de problemas de salud mental son escasos o se encuentran concentrados en áreas urbanas, lo que obliga a muchas personas a recorrer largas distancias para acceder a ayuda profesional. Además, los tabúes y la estigmatización que rodean a la salud mental en estas zonas rurales dificultan la apertura para hablar de estos temas. En muchos casos, la falta de educación y conciencia sobre la salud mental contribuye a que las personas no busquen la ayuda necesaria, y, en algunos casos, ni siquiera reconozcan que están enfrentando un problema de salud mental. Es aquí donde el farmacéutico, por su cercanía constituye un radar para detectar primeros síntomas, pacientes que han dejado de tomar su medicación, que sufren reacciones adversas o muestran signos de empeoramiento. A través de las escuelas rurales de salud mental el farmacéutico rural adquiere un papel fundamental, no solo en la detección, sensibilización y prevención, sino también en la creación de un entorno de apoyo emocional desde las primeras edades. Once farmacéuticos de la provincia de Teruel se han sumado a esta iniciativa para promover el bienestar emocional en las zonas rurales de nuestra provincia que incluye el apoyo a los cuidadores y surgiendo iniciativas con ellos como las de Rafa, farmacéutico de Castellote, que a través de sus charlas ha visto la oportunidad de promover caminatas grupales. Un hábito saludable como el ejercicio físico realizado en grupo les ofrece una excelente oportunidad para socializar, les permite desconectar un tiempo de las preocupaciones diarias, la oportunidad de compartir experiencias y reducir la sensación de aislamiento que muchas veces enfrentan los cuidadores fomentando además el apoyo mutuo. Respecto a los pacientes, los farmacéuticos jugamos un papel fundamental en la adherencia al tratamiento siendo de gran ayuda la preparación personalizada de su medicación en la farmacia, pero las escuelas rurales de salud nos han puesto también de manifiesto que queda mucho por hacer en la sensibilización sobre estos problemas. Hay que trabajar en el estigma, tenemos que aprender a conectar y empatizar con los pacientes y es crucial la actuación multidisciplinar para tener una visión integral respecto a cada paciente como modelo de éxito. Solo a través de la colaboración y el compromiso podremos construir un entorno más saludable, empático y preparado para enfrentar los desafíos emocionales que cada vez se tornan más frecuentes y relevantes. ■ Han surgido iniciativas como la de Rafa, farmacéutico de Castellote, que a través de sus charlas ha visto la oportunidad de promover caminatas grupales. ✍ María José Villafranca COF Teruel Presidenta del COF de Teruel 7 BIFAR

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